viernes, 1 de abril de 2011

Marco teórico

             NÚCLEO GENERAL II

PROTOCOLO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
“Hábitos de lectura en los alumnos de la UPSLP”
Marco Teórico
INTEGRANTES:
·         Hernández Escalante José Carlos
·         Martínez Alonso Lucero
·         Ojeda Jiménez Adriana Nayeli

PROFESOR: Guadalupe de los Santos Palmer

GRUPO: E11-456

CARRERA: ISTI

31 de marzo del 2011




Tema: “Malos hábitos de lectura en los estudiantes de la UPSLP”
El presente documento aborda un marco teórico, en el que se profundiza el tema de investigación estudiado que es  “los malos hábitos de lectura en los estudiantes de la UPSL” para poder analizar y tener en claro cuáles son las causas que provoca esto en los alumnos, nos enfocaremos en varios atores y sus definiciones del tema consultados en diferentes fuentes, como revistas, libros y páginas de internet.
Antecedentes
La lectura nace de la necesidad del ser humano para trasmitir un mensaje a aquellos que tengan la capacidad de interpretar el tipo de código que se emplee, lenguaje, desde sentimientos, ideas hasta conocimientos.
Muchos de los medios para trasmitir dichos mensajes pueden ser desde libros hasta recados en el refrigerador, se les puede encontrar de forma física (libros, revistas o periódicos etc.) o en diversos tipos de información tal como el internet.
Muchos han sido los documentos publicados a lo largo de la historia, pero el primer libro hecho mediante la imprenta fue la biblia, ya que los primeros eran escritos a mano y no existían medios para una mejor publicación.
Se han planteado muchas definiciones para ella en las que sobresalen: saber pronunciar las palabras escritas, saber identificar las palabras y el significado de cada una de ellas, saber extraer y comprender el significado de un texto. 
Desde los inicios del ser humano la comunicación de información ha sido factor de la  misma evolución, hasta tal punto de plasmar dicha información para que pueda ser reutilizada por ellos mismos y hasta futuras generaciones. La cual es un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso mediante el cual el primero trata de satisfacer los objetivos que guían su lectura. Proceso que implica la presencia de un lector activo que procesa y examina el texto, además que debe existir un objetivo que guie la lectura, o dicho de otra forma, que siempre leemos para algo.
Antes de continuar definiremos los términos a los que va enfocada esta investigación:
LECTURA: como ya se ha mencionado antes es saber extraer y comprender el significado de un texto. 
HABITO: es cualquier tipo de comportamiento que llega a repetirse regularmente y no necesita ningún raciocinio y es aprendido más que innato.
LIBRO: es una obra impresa, manuscrita o pintada.
De acuerdo con el autor José Manuel Núñez Fernández (2006), en su artículo tipos de lectura, nos menciona que la lectura se divide en tres etapas basándose en la edad de la persona y el interés que se va adquiriendo a lo largo de esta, las cuales son las siguientes:
La lectura de la etapa formativa, la clasificamos así:
1.- Lectura de letras.
2.- Lectura de sílabas.
La lectura de la mente madura, la clasificamos así:
3.- Lectura de palabras.
4.- Lectura de frases.
5.- Lectura de ideas.
En sentido general podemos clasificar la lectura en:
6.- Lectura lenta.
7.- Lectura rápida
En la actualidad se tienen diversas posturas en cuanto a la falta de interés en la lectura desde que son pequeños, por ejemplo el autor Víctor Moreno (2003) hace hincapié en su libro ¿Qué hacemos con la lectura? sobre que  en las primeras edades no existe el hábito de lectura, sino tan sólo una afición a ella y nace de la nada. El hábito es cosa de la madurez, es decir, de la rigidez y monotonía de la existencia, lo que realmente interesa es que los adolescentes posean un nivel de competencia o formación lectora óptimo. Sin éste, es difícil que alguien quiera leer o que opte por el ocio lector. Aquello que no se entiende produce desconcierto. Más aún: un libro, que en muchos casos ha sido la causa de la derrota y del fracaso académico, no puede despertar ningún atractivo ni convertirse de la noche a la mañana en lo más importante.
Por otro lado la autora Elda Ruíz Flores (2011), nos menciona en su artículo “La lectura en México”, que para muchas personas  hablar de libros es sinónimo de alejamiento, soledad, tristeza, vejez y a veces hasta de aburrimiento, es por ello que en algunas ocasiones nos encontramos a las librerías, las presentaciones de libros y las ferias del libro frías y casi vacías, asimilando el poco interés que se conlleva por este tipo de ideas sobre la lectura.
En la opinión de la autora María del Mar Gómez del Moral López (2009)  y desde otra perspectiva más, nos explica en su artículo “La lectura: ¿Un pasatiempo apetecible o un deber permanente?”, que otra de las grandes causas de desinterés por la lectura es que la televisión, internet, los videojuegos, el chat, son un entretenimiento en la sociedad actual muy cómodo y sin esfuerzo, que han sustituido el mero hecho de leer un libro por puro placer. El caso es que los niños no encuentran tiempo para leer pero si para otras cosas alternativas de ocio.
En la opinión de los autores Anna Gasol, Tony Moras y Ana Aller (2004),  la mala lectura o falta de ella, es uno de los factores que influyen en los fracasos escolar y social, ya que el problema de lectura que observa un profesor de matemáticas no considera que sea asunto suyo, su primer impulso es trasladar éste al profesor de Español del alumnado. Por lo que el mismo alumno padece la reducción del razonamiento al momento en que lee  a lo que quiere decir el texto.
No se puede estudiar cabalmente la lectura si se le aborda como un acto aislado, individual o emocional, condicionado por factores culturales, socioeconómicos y educativos que guían el comportamiento del lector,  ya que a pesar de ellos un poco número de lectores llega a tener buenos hábitos, pero si son circunstancias suficientes como para interferir.
Como siguiente punto trataremos de explicar en base a las opiniones de diferentes autores los factores que influyen en la obtención de los malos hábitos lectores en los jóvenes universitarios.
Para la autora Martha Sastrías (1997), el primer factor a considerar es la cultura, que toma en cuenta la concepción del mundo, del hombre y de la vida, hasta la relación con seres y cosas. Los valores que se alientan, las normas de conducta, la tradición y el ambiente en que se desenvuelve una persona, influyen necesariamente en el campo que estamos estudiando, tanto que con frecuencia se habla de la importancia de crear una “una cultura lectora”.
En cambio la autora Isabel Solé nos menciona en su libro “Estrategias de lectura” (2006), que existe otro factor muy importante que influye en los hábitos de lectura,   que es el factor socioeconómico, el cual explica que existe una relación directa entre la estructura social y la lectura, cuya orientación se desprende prácticamente de la que adopte aquella; la lectura no se da en el vacío, no es únicamente decisión individual, pues está inserta en un medio y recoge de allí sus motivaciones o limitaciones. Es en nuestra participación social donde encontramos libros, monografías y artículos, que son productos elaborados por un autor o equipos de autores, que a su vez son producto de una determinada situación social.
También la autora Solé nos explica que, la educación es el factor más directo e inmediato que determina los niveles de comprensión lectora, puesto que de ella dependen su aprendizaje, desarrollo y consolidación. El aprecio, la frecuencia en la utilización de diversos materiales de lectura durante el proceso que dura una vida, es consecuencia de la orientación lectora a los educandos que ofrece o no el sistema educativo. En la concepción de objetivos educacionales, así como en su ejecución, deben establecerse nociones muy claras respecto de lo que se proyecta alcanzar en el ámbito de la lectura, reconociendo la enorme importancia de su plena realización en la sociedad.
Hay que tomar en cuenta que  muchas veces tienen que existir factores externos para fomentar la lectura en los jóvenes, el más importante es el que nos mencionan los autores José Miguel Díaz y Elena Gámez (2002) en su artículo “Hábitos lectores y motivación entre estudiantes universitarios”, el cual es la motivación por parte de los profesores o de los padres o simplemente de ellos mismos, que ocupa un lugar destacado entre dichas variables explicativas de la conducta lectora.
La información que se presento de estas fuentes es de gran utilidad ya que nos dan a conocer a grandes rasgos las posibles causas que llevan a los jóvenes a adquirir malos hábitos de lectura, a través de las opiniones de distintos autores.
Cabe destacar el tema de la producción de libros y de los hábitos de lectura en nuestro país siempre ha sido de interés y debate, pero pocos sabemos que nuestro país es el mayor productor de libros en América Latina y que su calidad es tan alta que editamos y exportamos libros de texto que leen los niños de Argentina, Chile y Colombia, entre otros países, pero a pesar de ello de que sirve producir sino se hay un buen consumo de ellos.
Y por muy raro que parezca los libros de mayor venta son los de motivación personal, esoterismo, sexo e infantiles, le siguen los de género narrativo: novela y cuento, después los ensayos y ya por ultimo las enciclopedias como adorno.
Más que nada la cuestión radica en la que la lectura es algo activo, las letras tienen que ser entendidas  mientras que las alternativas de ocio son distracciones pasivas, más confortables, en las que la imagen entra a través de la vista.
Es la etapa escolar es el momento clave en el que maestros, psicólogos, pedagogos y padres juegan un papel para fomentar la lectura como un gran habito en la vida y una distracción fascinante y no como la mayoría lo ve, algo aburrido, semejante a una pena u obligación.
Por esto mismo la escuela debe proporcionar un ambiente agradable que estimule la lectura, donde la familia también influya, padres deben implicarse aunque estén demasiado ocupados y tengan poco tiempo, sabemos que se dan situaciones de convivencia con los hijos donde se pueden compartir hábitos tal como la lectura.
Por lo que tanto el fracaso escolar como social va de la mano con los malos hábitos de lectura.
Bibliografía:
Díaz, J. M., & Gamez, E. (2002). Habitos lectores y motivacion entre estudiantes universitarios. R.E.M.E.
Gasol, A., Moras, T., & Aller, A. (2004). Los hábitos de lectura. España: Ceac.
Gicherman, D. (16 de Marzo de 2004). Importancia de la lectura. Recuperado el 20 de Febrero de 2011, de La importancia de la lectura: www.psicopedagogia.com
Gómez del Moral López, M. d. (2009). La lectura: ¿Un pasatiempo apetecible o un deber permanente? Encuentro educativo .
Moreno, V. (2003). ¿Qué hacemos con la lectura? ARCE , 1-3.
Núñez Fernández, J. M. (18 de Septiembre de 2006). Tipos de lectura. Recuperado el 10 de Marzo de 2011, de http://www.mailxmail.com/curso-gimnasia-mental/tipos-lectura
Ruíz Flores, E. (23 de Febrero de 2011). La lectura en México. Recuperado el 15 de Marzo de 2011, de http://www.sabersinfin.com/artlos-mainmenu-89/1846-la-lectura-en-mco-primera-parte.html
Sastrías, M. (1997). Caminos a la lectura. Colombia: Pax.
Solé, I. (2006). Estrategias de lectura. Barcelona: GRAÓ.

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